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Las mujeres estamos en guerra!


Lo prometido es deuda! Estrenamos sección en el blog y no puedo tener mejor colaboradora para iniciar que PAULA! la voz en La Brujita Tapita

Un blog maravilloso, y súper divertido, donde encontraras un mundo entero girando alrededor de una mami de tres, algún que otro diy (tiene unas manos privilegiadas), moda infantil, recetas y su maravillosa forma de analizar el Hola! jajajaj. 

Ya era seguidora de Paula en IG, pero el día que le propuse colaborar conmigo en Mi Mundo con ellos Tres, nació una especial relación. 

Paula es una "mami de pecho" muy orgullosa de serlo, pero también muy convencida, de que cada madre decide como criar y alimentar a sus hijos, por eso hoy nos trae un artículo sobre la desenfrenada y cruenta guerra que existe, hoy en día entre la teta y el biberón!

Os aseguro, que cada una de sus palabras, salen de su propia y vital experiencia, y ninguna tiene desperdicio! 

Adelante, estrenemos esta sección con sus palabras... Gracias PAULA, una y mil veces GRACIAS, Amo tu artículo y espero poder tenerte pronto por aquí...

Paula y "Piruleta". Realizado por Magdalena Hernández.
"Las mujeres estamos en guerra. En guerra continua, cruenta y sin cuartel. Llevamos el machete entre los dientes, la metralleta cargada y, encima, somos de gatillo fácil. Y lo que es peor, no tenemos un enemigo común. Las mujeres estamos en guerra civil, unas contra las otras.
No importa lo que hagas, no importa qué estilo de vida elijas. Siempre va a ver alguien a quien le parezca mal, y lo que es peor, te lo va a decir. Vivimos en una sociedad plagada de opinólogas profesionales que están convencidas de que su opinión es tan importante que deben compartirla con la mayor cantidad de gente posible, sin que parezca preocuparles si la hemos pedido o no.
La crianza de los hijos es la batalla más sangrienta que se libra en esta guerra. Y si hablamos de lactancia, buscad una buena trinchera, porque algún tiro os lleváis seguro. Da igual en qué bando combatáis. 

Por un lado, tenemos a las defensoras a ultranza de la lactancia materna. Cualquier cosa que no sea dar el pecho, es una aberración para ellas. Consideran que la madre que ha optado por la lactancia artificial y/o mixta, no ha trabajado lo suficiente para conseguir la lactancia materna exclusiva y miran por encima del hombro a aquellas madres que, por los motivos que sean, dan biberón. No tienen capacidad de empatía, no entienden que las circunstancias de todos no son las mismas. Por eso, porque están convencidas de que si hay un título de “mejor madre sobre la Tierra” les corresponde a ellas, se sienten en una posición de superioridad moral y maternal que les permite juzgar a aquellas que no dan pecho. 

En el lado opuesto tenemos a las que no quieren ver la lactancia materna ni en una santa madonna amamantando al Niño Jesús. Llaman a las del grupo anterior lactanazis o la secta de la teta y la sola visión de una madre lactante las ofende y repugna. Defienden que los niños alimentados con pecho y los alimentados con biberón se crían igual, poniendo en duda la veracidad de los cientos de estudios científicos que demuestran los enormes beneficios que la lactancia materna tiene para madre e hijo. Y como están en guerra con el bando anterior, consideran que la lactancia materna en público es poco menos que una provocación.

Hace unos días me encontraba en un centro comercial. Mi hijo, de seis meses, empezó a llorar desconsoladamente, probablemente por una mezcla de sed, sueño e hinchazón pelotil de ir sentado en la silleta mientras su madre iba de compras. Como sé que en estas ocasiones es mano de santo un poco de teta para relajar tensiones y poder disfrutar de un rato extra de mirar escaparates, me senté en un sillón y procedí. Y de repente, de la nada, salió una mujer de entre treinta y cuarenta años, diciéndome con muy malos modos que si no me daba vergüenza, que había dos niños delante y que luego pasaba lo que pasaba. Que tuviera un poco de decencia. Confieso que en aquel momento me puse muy nerviosa y que me eché a llorar. A llorar de rabia, impotencia y vergüenza, no de estar amamantando, sino de mí misma, por no ser capaz de decirle en aquel momento que dos niños de unos diez años no se iban a traumatizar por ver a una mujer dando pecho; que los niños, con diez años, estaban tan expuestos a la desnudez femenina en revistas, televisión, anuncios, escaparates y en la misma calle que la visión de una mujer (¡una madre!) con apenas medio seno al aire, se la traía más que al fresco. Pero me quedé callada, mordiéndome la lengua y con dos lagrimones cayéndome por la cara. Mientras que los dos zagalones pasaban más de mí que de un cura en misa, como era de esperar.
Esto, que puede parecer una anécdota aislada, pasa todos los días. Una mujer a la que echan de una tienda por ir dando el pecho a su bebé al que lleva en un fular. Una madre a la que un camarero le pide que se cubra con una servilleta en un elegante restaurante de Londres, tapando de paso la cara al bebé. Bebés a los que mandan a comer a cuartos de baño, porque molestan al resto de clientes. En serio, imaginaos estas situaciones en adultos:
  • “Señor, me piden los de la mesa 12 que vaya usted a comerse la dorada al ajo pescador al cuarto de baño, porque a la señora le da mucho asco ver cómo come usted”
  • “Perdone, caballero, ¿le importaría cubrirse la cabeza con esta servilleta mientras que come? Es para no ofender al resto de clientes”.
No iba a dar abasto la OCU con las reclamaciones…

Y yo me pregunto, ¿no hay nadie que quiera ser como Suiza en esta guerra? Como Suiza en el sentido de “neutralidad”, quiero decir, el tema de lo de las cuentas con millones de euros ya lo tratamos otro día. ¿Tan difícil es? 

Cada una debemos aprender a vivir nuestra maternidad de la forma que queramos hacerlo. Si tú has elegido alimentar de forma natural a tu bebé, no mereces por ello un aplauso, ni un sueldo nescafé. Pero tienes derecho a hacerlo donde creas conveniente. Tu hijo tiene derecho a comer donde lo necesite. Tú, madre que has elegido alimentar a tu hijo con biberones, no tienes por qué aguantar que nadie te haga sentir mal por ello. Pero tampoco tienes que estar a la defensiva y ver como una provocación que una madre dé el pecho a la vista de todo el mundo. 

Todas somos madres, todas queremos lo mejor para nuestros hijos y todas tomamos las decisiones desde la base de que amamos a nuestros hijos por encima de todas las cosas. Lo que para una es perfecto, quizá para otra no es válido y quizá lo imprescindible para una madre, no lo sea para otra. Porque a fin de cuentas, si pusiéramos tanto empeño en buscar nuestros propios fallos, como en destacar los de las demás, con toda seguridad, el premio madre del año estaría realmente disputado." 






Comentarios

  1. Que grandes esas palabras, que gran verdad.Yo soy mami de biberon y si es verdad que me han criticado mucho pero bueno es jodio..Me encanta ver amamantsr a alguna mami a los peque.. Me parece repugnante que tengan que taparse o la echen de los sitios !! En ls tele salen cosas muxisimo peores y no se respeta la edad de cada serie!!!!

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  2. Que grandes esas palabras, que gran verdad.Yo soy mami de biberon y si es verdad que me han criticado mucho pero bueno es jodio..Me encanta ver amamantsr a alguna mami a los peque.. Me parece repugnante que tengan que taparse o la echen de los sitios !! En ls tele salen cosas muxisimo peores y no se respeta la edad de cada serie!!!!

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